
Datos y tablas
Limpiar un folio, nombrar una columna, no mezclar tres fuentes. La IA propone un recorte; vosotros tenéis el porqué. Si una celda no se puede explicar en una frase, se deja fuera.
Qelmina no es un mercado de cursos infinitos. Datos, dashboard, modelos, texto con la IA. Cada ficha tiene una frase, no un precio. El título que ve el grupo sigue siendo el vuestro.
Quien llega de otra ciudad no tiene que traer su web. Qelmina es el nombre del producto; el nombre del curso es el que ya usáis. En el aula se trabaja el mismo folio durante semanas: no se cambia de herramienta cada martes para parecer un catálogo.
Joan no enseña «el software del año». Enseña a nombrar una columna, a cortar un widget, a leer un error. Elena no vende plazas en un ranking. Lee el formulario y, si hay sitio, escribe.

Limpiar un folio, nombrar una columna, no mezclar tres fuentes. La IA propone un recorte; vosotros tenéis el porqué. Si una celda no se puede explicar en una frase, se deja fuera.

Tres números, una línea, una nota. No un palco de widgets. La pantalla se queda estrecha. El grupo decide el título que aparece arriba, no Qelmina.

Un modelo pequeño. Se lee el error. No hay una previsión de vitrina ni una tabla de aciertos. Si falla, se escribe. Si acierta de casualidad, también se escribe.
Un borrador, un tono, un corte. El texto se queda en el cuaderno, no en un catálogo. La IA alarga; el aula acorta. Qelmina no publica esos párrafos. Quien sigue desde casa puede dictar; la cámara no graba para un reel.