QELMINA Plaza

Qelmina
lee los datos
con la IA

Qelmina es una plataforma para cursos de analítica con inteligencia artificial. El producto se llama Qelmina. No es una bolsa, no promete rendimientos, no muestra tarifas. Diez plazas, un estudio, Carrer de Cadis 14 en Ruzafa.

Cuatro recorridos: datos y tablas, dashboard, modelos, texto con la IA. Elena escribe si hay sitio. Joan abre el martes y el jueves. La lista del grupo queda en vuestras manos: nosotros no la vendemos.

Pedir plaza en Qelmina

Nombre y un recorrido. El formulario no sale de esta página.

El formulario se queda en el navegador. qelmina.com no muestra tarifas. Al enviar aceptáis privacidad, cookies y condiciones.

10Plazas en el estudio
2018Mismo local en Ruzafa
4Recorridos, no un catálogo
18:30Martes y jueves

Una plataforma para leer, no para vender un gráfico

Qelmina enseña a sentarse delante de un folio, de una tabla, de una pantalla pequeña. La inteligencia artificial propone. El aula decide qué se queda escrito. No hay un mercado de mil herramientas, no hay una tabla de rentabilidad, no hay un palco.

Quien llega suele traer un título de curso y una lista de gente. El título queda vuestro. La lista también. Qelmina pone el estudio, las diez sillas, la voz de Joan y la carta de Elena. El producto se llama Qelmina; el nombre que ve el grupo es el que le dais vosotros.

En estas páginas no aparecen cifras de matrícula. Elena las escribe a mano, si hay plaza. Antes de esa carta no nace una deuda. Tampoco hay cripto, ni estrellas de catálogo, ni una promesa de que un modelo «acierte el mercado».

El martes se limpia un folio. El jueves se mira un error. El domingo el estudio está cerrado. Si sois más de diez, Elena abre otro día: no hinchamos el aula para que la foto quede llena.

Por qué el aula se queda pequeña

Favorecido por quien trabaja con datos sin un portal de estrellas. El estudio marca el ritmo: voz baja, un cuaderno, nada de escenario. La IA no es el curso; es una herramienta que se corta a medida.

Lista vuestra

Qelmina no vende los nombres. Quien llega, llega por el enlace que le dais. No hay una copia para otro curso.

Diez sillas

Si sois más, Elena abre otro día. No mezclamos dos grupos en la misma mesa para inflar una cifra.

Analítica, no palco

Datos, dashboard, modelos, texto. Nada de cripto ni de un gráfico de bolsa en estas páginas.

Ruzafa, no un escenario

Carrer de Cadis 14. El timbre enseña el número, no el logo. Metro Colón, doce minutos.

Martes y jueves

Joan abre a las 18:30. Quien sigue desde casa deja el portátil en su mesa; la cámara es una, el chat se cierra si lo pedís.

Sin tarifa en pantalla

Elena la escribe a mano, si hay plaza. Antes de la carta no se paga. El formulario no sale del navegador.

18:30QelminaDatos
Pantalla de analítica en el estudio Qelmina

Cuatro recorridos, un estudio

No es un catálogo. Cada recorrido tiene una frase de apertura, no un precio. Se puede venir con el título que ya usáis: Qelmina no lo sustituye.

Tabla y folio en Qelmina

Datos y tablas

Limpiar un folio, nombrar una columna, no mezclar tres fuentes. La IA propone un recorte; Joan pregunta el porqué. Nada de gráfico de rendimiento.

Dashboard pequeño en el estudio

Dashboard

Tres números, una línea, una nota. No un palco de widgets. La pantalla se queda estrecha a propósito: si no cabe en una frase, no entra.

Dos personas con el mismo folio

Modelos y texto

Un modelo pequeño se prueba y se lee el error. El texto con la IA es un borrador: vosotros guardáis el tono. El cuaderno sale con vosotros.

Los cuatro recorridos caben en las mismas diez sillas. No hace falta elegir cuatro matrículas. En la carta Elena pregunta por cuál queréis empezar; si el grupo cambia a mitad, Joan lo anota. Qelmina no vende «packs» ni nombres de funnel.

Cómo es una semana en el estudio

No es un calculador de rendimiento. Sirve para entender cuántas tardes quedan delante del folio. El resultado son horas, no euros.

El martes, a las 18:30, Joan abre. Hay té en la cocina y un cable de red si el portátil lo pide. Se lee en voz baja lo que cada persona trajo: un extracto, una tabla, un párrafo que la IA escribió de más. No se filma. Si no queréis aparecer en una página, no aparecéis.

El jueves se vuelve sobre el mismo folio. Un modelo que falló se escribe, no se esconde. Un dashboard se recorta a tres cifras. Quien sigue desde casa deja una cámara; el chat se apaga si el grupo lo pide. El domingo el local está cerrado.

  • Una tarde: el cuaderno se abre, se nombra lo que hay.
  • Dos tardes: se corta lo que la IA añadió sin que lo pidierais.
  • Cuatro a ocho semanas: el mismo título de curso, la misma lista vuestra, sin un palco al final.

Qelmina no mezcla a los estudiantes en una plaza pública. Diez personas, un estudio, la lista queda vuestra. Si el grupo crece, Elena no «abre más sillas»: escribe otra fecha.

Qué no es Qelmina

Conviene decirlo claro, porque el nombre parece un producto de vitrina y no lo es.

01

No es una bolsa

No hay órdenes, no hay cripto, no hay un gráfico de mercado en estas páginas. La IA no promete acertar un precio.

02

No es un catálogo

Cuatro recorridos. No mil cursos, no un funnel con nombre de oferta, no una tarifa en pantalla.

03

No es vuestro dominio

El producto es Qelmina, la dirección es qelmina.com. El título del curso y la lista del grupo quedan vuestros.

04

No es un palco

No filmamos para vender el aula. Si un modelo falla, se escribe en el cuaderno, no en una diapositiva de éxito.

Cuatro pasos, sin catálogo

01

Escribir

Nombre, correo, qué recorrido. El formulario se queda aquí. No pegar la lista del grupo.

02

Carta

Elena lee en la semana. Si hay plaza, escribe. Si no hay, escribe igual, con otra fecha o un no.

03

Estudio

Joan abre a las 18:30. Diez sillas. Los folios se quedan en vuestra mesa, no en un servidor de Qelmina.

04

Llevaros el oficio

La tabla, el dashboard, el error del modelo. Qelmina no guarda una copia para otro curso.

Voces de quien ya se sienta

Cuatro personas, cuatro folios. Qelmina no compra reseñas y no promete aulas llenas. Las frases de abajo son de quien ya pasó por Cadis 14; no son un ranking.

★★★★★

«Quería los datos sin un portal lleno de estrellas. El estudio es estrecho, Joan habla bajo. La IA recortó de más; lo escribimos.»

LM Lucía M., 38, Valencia
★★★★★

«El dashboard lo dejamos en tres números. Elena escribió la carta; en la web no había cifra. Eso me bastó para traer al grupo.»

JR Javier R., 51, Burjassot
★★★★☆

«El modelo falló. Lo escribimos en el cuaderno. Qelmina no busca público: guarda el sitio. A veces el jueves se hace corto.»

AT Aina T., 33, El Cabanyal
★★★★★

«Llego de casa. Joan señaló el cable. El chat lo cerramos. El título del curso sigue siendo el mío.»

PC Pedro C., 46, Torrent

FAQ

01 ¿Hace falta saber programar?

No. El aula se abre en una hora. Un cuaderno basta. Qelmina no enseña software de vitrina y no vende temas. Si ya programáis, Joan no os para: el folio sigue siendo el mismo.

02 ¿De quién es la lista del grupo?

Vuestra. Qelmina no la vende, no la enseña a otro curso, no la usa para publicidad. El formulario de esta web no pide esos nombres: no los pegáis aquí.

03 ¿Por qué no está la tarifa?

Elena la escribe a mano, si hay plaza. Antes de la carta no nace una deuda. La pantalla se queda sin tabla. En estas páginas no hay un precio ni un «desde».

04 ¿Dónde está el estudio?

Carrer de Cadis 14, 46006 Valencia. Metro Colón, doce minutos. Joan indica el timbre — el número, no el logo. Té en la cocina. Domingo cerrado.

05 ¿Puedo usar mi dominio?

No. El producto es Qelmina, la dirección es qelmina.com. El título del curso y la lista quedan vuestros. Quien llega de otra ciudad no tiene que traer su web.

06 ¿Se puede seguir desde casa?

Sí. El portátil queda en vuestra mesa. La primera tarde se puede venir a Ruzafa; no es obligatorio. Cámara una. Chat cerrado si lo pedís. El oficio es leer datos, no un escenario.

07 ¿La IA sustituye al aula?

No. Propone un recorte, un resumen, un modelo pequeño. Vosotros decidís qué se queda. Qelmina no vende un «copiloto mágico» ni una previsión.

08 ¿Hay más de cuatro recorridos?

No en estas páginas. Datos, dashboard, modelos, texto. Si el grupo necesita otra cosa, Elena lo dice en la carta. No inventamos un quinto producto para llenar un catálogo.

Pedir plaza mientras el estudio está abierto

El formulario se queda en esta página. El producto es Qelmina. En pantalla no hay tarifa. Si hay sitio, Elena escribe; si no hay, escribe igual.

El formulario se queda en el navegador. qelmina.com no muestra tarifas. Al enviar aceptáis privacidad, cookies y condiciones.